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MANIFIESTO
POR EL QUIJOTE
Ser armado caballero es muy
importante. No podemos saltar por alto este evento. Tampoco el de
pertenecer a la rama de hidalgos. Aunque éste no sea,
¡válgame Dios! el asunto que me hace colocar palabras
con galanura y un cierto toque de humor. Por ser
mujer ya me siento amparada, aunque no sea
de menester, por el sin par D. Quijote de
La Mancha, pues de todos es sabido,
que como buen caballero andante
me defendería aún a costa
de su vida, de cualquier
adversa aventura que
el destino me tuviera
preparada.
A buen
seguro que
su fiel escudero
Sancho sanaría con sus
palabras y su parsimonia mi
maltrecho ánimo. Así, que sabedora
de que en buenas manos me hallo, continúo
mi parlamento, que a fe mía es más letra escrita
que voz de proclama. Entendible El Quijote lo es para
todos, pues sabiamente su autor, D. Miguel de Cervantes y
Saavedra, cuidose mucho de eso que llamamos filosofía del pueblo.
Y haciéndome con uno de los refranes, de los muchos que habitan dentro del
libro, explicaros quiero, sin que me lleve demasiado tiempo este empeño,
cómo
veo yo el Quijote. Dice así el refrán: “Más sabe el necio en su casa
que el cuerdo en la ajena”. Dicho y hecho, no me meteré en
camisa de once varas. Se que es gran atrevimiento el
mío el de entrar en materia, aunque a ello me
anima otro refrán, que así reza en este
libro de noble corazón: “A Dios
rogando y con el mazo dando”.
Luego, con presteza me
acomodo a estas
palabras,
antes
de que
aparezca
ante mi el sabio
Frestón y me haga
algún encantamiento del
que no me libre ni la lanza de
nuestro hidalgo. A fe mía que irán
cubiertas de intenciones burlescas, ingredientes
que usaban con generosidad tanto escritor como personaje,
sin olvidarme del amor, de los ilustres acentos, la clarividencia,
la valentía, la sensatez y la imaginación. D. Quijote, ante todo es un
libro, una novela y de ella se han hecho interpretaciones para todos los
gustos. Aunque bien es sabido, que la figura del singular D. Quijote
rebasa
la frontera de los centenarios, de los países, de los lectores o de los no
lectores.
El ser reconocida como la mejor novela de la literatura universal no es moco de
pavo . D. Quijote está muy por encima de cualquier hazaña que de él se relate,
de lo bueno y lo malo y de los idealismos varios. Traspasa la barrera del
tiempo y recorre, sin perder un ápice de frescura, los más lejanos
horizontes. Él no
tiene edad, sirve para ayer, hoy y mañana. Es un libro, un personaje
sin fecha de caducidad. Cierto es que a cada época
lo suyo, pero ahí reside su grandeza.
D. Quijote, es un libro para siempre.
CARMEN RAMOS
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