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"Todas las mañanas le regalaba
un ramo de palabras frescas."
Rafael Pérez Estrada
PALABRAS DE LA SEMANA
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Las palabras que están escritas en la pizarra
tienen todas una cosa en común: el sonido ca-co-cu-que-qui.
Míralas, léelas muchas veces, recuérdalas, mézclalas con otras y te
saldrá un cuento, una historia mágica. Yo te propongo dos cuentos.
Fíjate, el segundo es bastante travieso.
¿Cuál es el tuyo?
Dentro de esta caja está el formulario para escribirlo y
enviarlo. Ponle un título ¿vale?
Te espero
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Éstas son mis historias
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Título: EL
MOSQUETERO GLOTÓN
Llegó un
mosquetero y le dio un mordisco
al queso. ¡Qué
rico!, luego entró en la casa y
vio en la cuna a un niño comiendo pan
con mantequilla mientras acariciaba la
cola de mi gato que se llamaba
Camino. Se hizo de noche y el cielo se
llenó con quinientos puntos azules.
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Título: LA COLA DE
LA CUNA
Quinientos
quesos ricos llegaron corriendo por la
cola de una cuna. Se
pusieron a darle mordiscos a la casa de la esquina.
La mantequilla les regañó y los acostó en un
camino tapándolos con un
mosquetero picante y rico.
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Cuentos recibidos...
El queso de mantequilla
El rico mosquetero venía por el
camino con quinientos
amigos. Llegaron a una casa muy bonita donde había
una niña con una gran cola en el pelo en una
cuna comiendo un queso
de mantequilla de un solo mordisco. Quedaron
pasmados.
Alejandro Pérez Núñez, 2º C, colegio Cerrado de Calderón. Málaga
Queso fundido para mi abuela
Un mosquetero encontró en sus
casa quinientos trozos
de mantequilla y queso
especialidad de su abuela, ésta vivía en una pequeña casa cerca del camino
llamado El rico queso, un día el mosquetero se
encontró un ratón, bueno en realidad sólo le vio la cola
y los mordiscos que había dejado en el queso. el mosquetero enfadado fundió todo
el queso y se marchó a casa de su abuela y le regaló toooooooooooooodo el queso
fundido con mucha ilusión.
Rosa, 3º primaria. Colegio San Ildefonso. Almería.
Sin queso me quedé
En mi casa yo siempre hago
queso y mantequilla,
un día invité a un mosquetero que encontré en el
camino y dijo "qué rico
se ve ese queso". Mientras lo observaba fui a la
cuna a buscar a mi hermanito, cuando regresé ya no
estaba. quinientos mordiscos le dio al queso. La
cola del gato le pisó y del susto se arrancó y sin
queso me quedé.
Natalia Arenas Morales, 5to A. Colegio Monte Olivo. Puente Alto.
Chile
LA CUNA DEL MOSQUETERO
Había una vez un mosquetero que tenía una
cuna de queso. Un día,
el mosquetero, se casó y se compró una casa. Al día siguiente, tuvieron un hijo
y lo metieron en la cuna de queso. Al instante apareció una rata y se comió toda
la cuna de queso y el niño se echó a llorar. La rata se puso amarilla y luego se
convirtió en quinientos quesos en miniatura porque
la cuna era mágica.
Sara Rodríguez Juan, 3ºA PRIMARIA. colegio Valentín García Yebra. Ponferrada.
El mosquetero
Por un camino muy oscuro iba un
mosquetero con queso,
y se encontró con quinientos mosqueteros, y le
mordieron la cola. Ellos se cayeron a un río dónde
había cocodrilos. Los cocodrilos atacaron a los quinientos mosqueteros, el
mosquetero que quedaba fue a una casa, y comió
mantequilla, después el mosquetero se durmió, y
cayo en una cuna.
Marcos y Clara, 3ºB PRIMARIA. Colegio Valentín García Yebra. Ponferrada.
El queso azul
Érase una vez un queso que vivía en una
casa azul. Un día le dio un
mordisco a la pared ,después de quinientos
días se convirtió en mosquetero. Al día siguiente
se comió pimientos con mantequilla y se fue
de camino a ligar novia Se encontró con una quesita
muy blanquita. Se casaron y tuvieron varios quesitos.
Laura y David, 3ºB PRIMARIA. Colegio Valentín García Yebra. Ponferrada.
La casa del queso
En una gran ciudad llena de tiendas y comercios, existía una pequeñita
llamada "La casa del queso".
Era famosa, pues cuando pasaba la gente desprendía un olor muy característico.
La dueña de la tienda tenía una hija que había aprendido a fabricar los quesos
más ricos, mantequilla con nueces y otros frutos
secos.
Un día un mosquetero de alta
cuna y linaje pasaba por allí en un caballo negro con una gran
cola rizada y fue a detenerse junto a la casa del
queso. El olor tan delicioso recorrió todos sus sentidos entró y pidió a la
joven dama probar de sus quesos. Al pegar el mordisco
al trozo de queso quedó fascinado por su sabor y pidió a la doncella que fuese
su amor.
Quinientos años más tarde sigue en el
camino "La casa del queso" que todos los que pasan
y entran se enamoran con un tierno beso.
María Eugenia Ruiz, curso de animadores socioculturales. Colegio
Divino Salvador. Utrera. Sevilla.
Una vez un mosquetero
Una vez un mosquetero que coleccionaba
quesos fue a ver a su hermano que estaba en la
cuna. Vivía en una casa un poco pequeña, pero aún
así tenía quinientos quesos. Nunca comía queso,
casi siempre comía pan con mantequilla porque lo
apreciaba mucho. Un día se fue a pasear y sin querer piso la
cola de un gato. Por el
camino pensaba en comerse un trozo de queso. Se giró y fue rápidamente a
su casa, sacó un queso del armario y le dio un mordisco
¡Uhn qué rico estaba!
Y así el mosquetero comió queso.
Itziar Giner Altabás, 4º primaria, colegio Josefa Amar y Borbón.
Zaragoza
El queso y el mosquetero
Había una vez un mosquetero que le gustaba
el queso con mantequilla,
viva en una pequeña casa cerca del río, un día tomó
el queso, le dio un mordisco y salieron
quinientos ratones. Corrió, se asustó, le piso la
cola al gato y cayó escondido en la
cuna del niño, que se despertó y lloró, lloró y
lloró hasta que le dieron del rico queso con mantequilla.
Ashley, 5to. Escuela Julián Marrero. Corazal. Puerto Rico
Hey! Aquí hay ratones
Érase una vez una niña que vivía en una gran casa. Esta niña pensaba que
el queso estaba muy rico y cada noche dejaba uno en la mesilla con un poco de
mantequilla al lado para comérselo por la mañana al despertarse. Pero un día se
encontró su queso con un pequeño mordisco en el centro. Como no sabía que era se
lo dijo a su madre pero ella tampoco sabia lo que podía ser. De camino a casa
después del colegio se encontró con un mosquetero que había perdido quinientos
ratones. La niña se dio cuenta de que su queso lo había mordido un ratón y fue
corriendo a casa, donde encontró a uno en la cuna de sus muñecas. El ratón le
saludó con la cola y fueron amigos para siempre.
Cris, 2º curso. España
El descubrimiento del queso.
Érase una vez un mosquetero que nunca descubría nada. Sus amigos
siempre estaban descubriendo cosas. Mientras sus amigos comían bistec de ternera
el sólo comía un poco de mantequilla. Un día decidió ir a buscar algo por su
cuenta, iba por un camino y sin querer piso la cola de un ratón que se estaba
comiendo queso, al pisarle la cola soltó de su boca el mordisco que le había
dado al queso. De repente vio una cuna que estaba vacía. Allí vio una enorme
casa en la que vivía un rey viudo. El rey le pregunto que qué hacia por allí, el
le dijo lo que le pasaba. El rey le invitó a su palacio y el le dijo que aún no
habían descubierto las flores y que nadie sabia que existían excepto el y el
rey. El rey le enseño la habitación donde había quinientas flores y le dijo que
el las podía enseñar. Y al final el mosquetero fue aun más rico que sus amigos.
Itziar Giner Altabás, 4º primaria, colegio Josefa Amar y Borbón. Zaragoza
EL MOSQUETERO RICO
Érase una vez un mosquetero rico que vivía en una casa que parecía un
palacio. Le encantaba comer queso con mantequilla y le pegaba unos mordiscos que
no os cuento. Tenía una hija que dormía en una cuna con quinientos ositos. La
casa tenia un camino que conducía hasta el río donde vivía el pulpo que tenia
dos colas.
Carmen Pelegrín Camacho, 1º E.P., C.P VALDELAGRANA. EL
PUERTO DE SANTA MARIA. CÁDIZ
El mosquetero
Esto era un mosquetero que pegaba mordiscos al queso. Él decía que estaba
muy rico. Iba de camino al bosque cuando de repente vio en sueños una cola muy
larga. Había quinientos zorros por ahí sueltos, pero no eran ellos. Es que el
estaba soñando. Cuando estaba en su casa metido en la cuna se despertó y dijo:
¡He soñado!
Alba Madrigal Rojas, 2ºH, I.E.S Cañada Real. Valmojado (Toledo)
Los niños pobres
Había una vez dos niños que no tenían que comer. Sus padres
recogieron leña en el bosque toda la mañana hasta muy tarde, y no sabían que
hacían sus hijos en casa. Un día los niños queriendo ayudar a sus padres se iban
al bosque, perro, no conociendo el bosque no encontraron el camino, y se
perdieron. Pasó mucho tiempo y los niños no salían del bosque, eran muertos de
hambre. Un día pasó por allí una vieja, que los encontró y los cogió a su casa
para darlos de comer. La vieja parecía una buena mujer y era muy rica. Llegando
a su casa después de haber andado quinientas leguas les ponía la vieja a los
niños un gran plato con queso y mantequilla. Los niños comieron bien y durmieron
dos horas en una cuna bonita. La vieja tenía mucho oro y mucho dinero en su casa
pero la vieja era una mujer que vivía comiendo niños y quería comer a estos dos.
Los ponía en una olla al fuego y se iba dormir media hora. Uno de los niños
salía de la olla y le ayudaba al segundo a salir, punieron en la olla mucha
cola.
Mazilu Mircea, 4º ESO B, IES LA PALMA. Castellón.
El mosquetero y su hijo
Érase una vez, un rico mosquetero, que a su vez, tenía dos hijos ,uno
bebé y otro muy travieso al que le gustaba mucho el queso.
Un día, de camino a su casa, el mosquetero, llamado Nicolás, no se acordó de que
le faltaba queso, y claro, eso era lo único que le gustaba de verdad a su hijo.
Recién se dio cuenta cuando llegó a su casa. Cuando el hijo se enteró, le dio un
tremendo mordisco a la cuna de su primo. El padre tuvo que comprar quinientos
tarros de cola vinílica para arreglar la cuna. Desde entonces, el niño, llamado
Joaquín se tuvo que conformar con comer solamente queso a causa de su pequeña
travesura. FIN!
Julieta Serrano.4°año. Escuela Mutualista. Puerto Madryn. (Dr.Avila)
Argentina
El rico con mucha suerte
Era un rico mosquetero que su casa era de mantequilla y tenía
quinientos quesos, el mosquetero mordió uno de ellos y dentro encontró una
cuna y luego encontró la cola de un ratón, era falsa era para que el mosquetero
se despistara y el ratón cogiera unos cuantos quesos pero el mosquetero rico no
se despistó ni se enfadó, todo lo contrario, le dijo: ¿quieres vivir en mi casa?
El ratón aceptó y con la cuna que se encontró puso unas cuantas sabanas y el
ratón caminó sobre las sabanas. El rico mosquetero y el ratón se rieron y fueron
felices y comieron quesos.
Fran, 5ºA, colegio Santa Águeda. Benicassim (Castellón)
No más queso y mantequilla
En un pueblo cercano al camino de Quebradilla había un
quejoso mosquetero que cada día quería y exigía
mantequilla y queso para su pan.
Quinientos eran los mordiscos
que pegaba y otros quinientos fueron los quejidos que salieron de su
casa cuando la cuna le
pilló la cola a su gato que cayó sobre su comida. ¡Dejó de ser un
rico alimento! Entre queja y queja no volvió a
comer su queso y mantequilla y ahora come mantecado
de vainilla.
Rose Marie Santiago Villafañe, quinto curso(maestra).Escuela
Elemental UPR. Río Piedras. Puerto Rico
El Ratón
Un día un ratón le día un mordisco al queso que estaba en la casa del camino
viejo a Acapulco y dijo mmm qué rico queso, me podría comer quinientos de éstos,
de pronto se atoró su cola en el mosquetero y para zafarse tuvo que ponerse
mantequilla en la cola.
Martha Edith Rodríguez Maldonado, 1º, colegio Buckingham de
Cuernavaca. Cuernavaca, Morelos. México
El mosquetero y su hambre
Un día iba caminando un mosquetero por el camino de un
bosque, y tenía mucha hambre. Entonces vio una casa de mantequilla y queso, le
dio quinientos mordiscos y le pareció que estaba muy rico, vio una cola con
forma de cuna, se acercó y luego se acostó en ella.
Estefani Rubi Perez Castillo, 5º curso. Colegio Rey Poeta
Acolmiztli Netzahualcoyotl. Coacalco
Rico mosquetero
Supe de un rico mosquetero que vivía en una casa hecha de mantequilla con su
esposa y su hijo, en el camino para la casa habían quinientos hoyos difícil de
llegar, pero eran felices. Dentro de la cuna estaba el bebé, el perro le había
dado un mordisco al queso que había en la mesa y se fue corriendo moviendo
su cola.
Ivelisse Álvarez, Curso superior. Woonsocket RI. USA
El mosquetero y su queso perdido
Éste era un mosquetero que vivía en una casa cercana al bosque. Un día salio de
casa a comprar mantequilla para completar su desayuno. Al regresar a su casa el
queso no estaba y se encontró con quinientos ratones de cola larga alrededor de
su queso. Él se lo quería quitar y los ratones solo le dieron un mordisco..., no
pudo hacer nada, continuo su camino para pensar lo que podía hacer antes de que
se terminaran su queso. El mosquetero, tiempo después, se da cuenta de que
no era el queso el que rodeaban los ratones si no que tenían una charla y su
queso lo había dejado en la cuna. Se sentó a la mesa y se tomó su desayuno que
estaba muy rico.
Anais, 4º curso. Centro Educacional Mirador. Santiago. chile
El mosquetero y el conejo
Había una vez un mosquetero que descubrió un camino en el bosque, el mosquetero
siguió el camino, allí había un gran espacio, el tenía ochocientos mil pesos y
se compró quinientos ladrillos de queso y mantequilla e hizo una casa en el
espacio que había en el bosque, se quedó a vivir allí, pero en un pequeño
rincón había un pequeño conejito que le gustaba el queso y entonces le pegó un
mordisco a un lado de la casa y dijo gritando: "mmm, qué rico". El mosquetero lo
escuchó se enojó y le pisó la cola al conejo pero después se arrepintió y lo
adoptó, le hizo una pequeña cuna de cristal y vivieron felices para siempre.
Angie Daniela, 4°B. Colegio Marco Tulio Fernández. Bogota-San
Ignacio. Colombia
El bebé encantado
Había una vez un bebé un poco particular. Todas las mañanas cuando su tío
que era mosquetero lo sacaba de la cuna le echaba un bote de cola a la cara y
por si esto era poco untaba la cuna de mantequilla y esturreaba trozos de queso
con algún mordisco que otro por toda la casa haciendo un camino que llegaba
hasta los quinientos botes de judías que a el le parecía que eso estaba muy
rico. Su hermano Sw¡e dio cuenta de que no era un bebé cualquiera y colorín
colorado este cuento se ha acabado.
Elena Vidal Jover, sexto, colegio Salesianos. Cabezo de
Torres
La Cuncuna
En un hermoso jardín, vivía una linda cuncuna, que todos los días caminaba
por un caminito de plata hasta llegar a la casa de la esquina, donde su amigo
mosquetero todos los días le daba quinientos pesos para comprar el rico queso.
Pero, de vuelta a casa estaba, la cola picante de una culebra que bailaba mucho
con la música que estaba en la casa de la cuncuna,. De repente salto la culebra
y le quito de un mordisco el queso que se lo comió de una sola vez. La hermosa
Cuncuna corrió hasta llegar a su cuna donde lloro hasta quedarse dormida.
Finalmente la Cuncuma mamá fue en busca de la culebra y le lanzo mantequilla
caliente a los ojos, donde quedó sin ver. Pero ella se arrepintió después de
varios días y pidió disculpas a la preciosa cuncuna. Desde ese día fueron muy
amigas y recobró la visión para siempre.
Elizabeth Ávila Castiilo, 1º básico, colegio Santo Tomás de Talca. Talca-
Región del Maule. Chile
Hikimimuco con una gran vida rara.
Una vez la mantequilla Hikimimuco se fue a bailar el baile del mosquetero y
ganó. Y luego le dieron quinientos millones de euros. Ella entonces fue y dijo:
Cuando se regresa con alegría a casa una vocecita te da esperanzas. Entonces
ella por la mañana desayunó un bocadillo de queso para tener vitaminas porque
hoy correría por un largo camino. Cuando llegó al palacio de las Palmas de Gran
Canarias vio una cuna y dentro un ordenador mordisqueado. Entonces volvió a su
hogar, dulce hogar, con muchas preguntas que preguntó a su mejor amiga la
coca-cola que también era su sicóloga, preguntó si había tenido un sueño y ella
contestó que no, entonces Hikimimuco se fue a dormir con esperanzas de que
mañana le pasase lo mismo aunque en el fondo estaba asustada.
Laura, 4ºC de primaria, colegio Cerrado de Calderón. Málaga
LA CASA DE LAS PALABRAS
HABÍA UNA VEZ UNA CASA EN DONDE EXISTÍAN 10 PALABRAS COMO
LAS SIGUIENTES: QUESO, MOSQUETERO, CASA, MANTEQUILLA, MORDISCO, QUINIENTOS,
CUNA, CAMINO, COLA Y RICO, QUE EN ESA CASA LAS UTILIZABAN MUCHO LOS HUMANOS.
MARIANA MACIEL CHALICO, PRIMARIA, COLEGIO BENEMERITO DE LAS
AMERICAS. EDO. MÉXICO UNIDAD HABITACIONAL GALAXIA CUAUTITLAN
En el fondo del bosque había un castillo de mantequilla el rato tenia un
mosquetero que siempre usaba una cola, a él no le agradaba el rey por ser tan
rico se creía dueño de las cosas de otros y le robaba queso a cuna era una
señora amable el numero de su casa era quinientos el rey asta se lo comía a
mordiscos en el camino ,la casa de cuna era pequeña.
Daniela, 4º, The workshop. Mérida-Yucatan
El mosquetero rico
Había una vez un mosquetero (Era hermoso y rico). El mosquetero,un día estaba tan tranquilo y de repente tocaron la puerta (TOC TOC) ¿Quién es? -¿Quiere vender su casa?, dijo el hombre. El chico contestó: No, es al lado, donde siempre cenan mantequilla y queso.
Al rato se escuchó: ¡aaaaaa!, como si le hubieran dado un mordisco a los vecinos. En ese momento vio una cola larga: ¿qué es esto? Ahaaaaaaaaaa, los quinientos burros viene en camino..CONTINUARÁ
Nicole Mora Morales, 5ºA, CEIP República de Urugüay. Carpetena
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