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Había una vez
una osita muy pobre llamada María, era la criada de un rey
malvado que sólo la quería maltratar obligándola a limpiar
todo el día y toda la noche. Una tarde cuando el rey salió a
pasear ella aprovechó para salir al campo y entonces se
encontró a un oso y se enamoró. Rodrigo, el oso escuchó su
triste historia y le dijo: no te preocupes yo te ayudaré,
lucharé esta noche, él luchó, el rey murió y entonces
Rodrigo y María fueron felices y comieron perdices. |