|
|
Cuando estuve en Humilladero me cayo un lindo aguacero, aunque tantas ganas tenía de este encuentro que me puse mi mejor sonrisa y me di mucha prisa para llegar a tiempo. Me encontré con muchos lectores que querían ser escritores, me preguntaban sin parar qué otras historias iba a inventar. Hicimos "palabras traviesas", jugamos con la fantasía, usamos la imaginación, les conté mis travesuras y nos reímos un montón.
|